El Mindfulness, o atención plena, es otro de los desarrollos recientes (desde no hace más de 30 años), que supone en su conjunto, un estilo o filosofía de vida con la que estar más presentes y conectados con la experiencia en nuestro día a día. Se trata de una compilación de enseñanzas y prácticas antiguas, relacionadas con la tradición budista, que toma la meditación como elemento de introspección y conexión con el momento presente.

 

Mindfulness adapta estas enseñanzas a la vida occidental, acercándonos a la meditación y sus beneficios para la salud, en un contexto marcado por el estrés como “estado de ánimo”.

 

Los múltiples estímulos a los que nos exponemos diariamente nos alejan de la conexión con nuestro cuerpo; la meditación, y la respiración diafragmática, ponen en contacto la mente y el cuerpo, ayudándonos con el ejercicio de la práctica a “estar” aquí y ahora, saboreando el presente.

 


Lo más importante en Mindfulness, después de conocer la teoría que lo sustenta, va a ser establecer un hábito de práctica diaria. Los estados de meditación pueden resultarnos raros e incluso incómodos en un primer momento. Ponernos en contacto con nuestro cuerpo puede ser algo nuevo para nosotros, que necesita de un proceso de acomodación y habituación. Por ello, lo grupos de práctica (clases guiadas) van a suponer una útil herramienta cuando nos iniciamos en Mindfulness.